sábado, 25 de setembro de 2010

Na avenida Santa Fé, em Buenos Aires...





Fotos: Miguel Arcanjo Prado

Crítica do LA NACIÓN

Retrato sin matices del presidente de Brasil

Más cerca del manual de historia que del cine


Por Natalia Trzenko

Lula, el hijo de Brasil (Lula, O Filho do Brasil, Brasil-Argentina/2009). Dirección: Fábio Barreto. Con Rui Ricardo Diaz, Glória Pires, Cléo Pires, Juliana Baroni, Milhem Cortaz, Lucélia Santos, Antônio Pitanga. Guión: Daniel Tendler, Denise Paraná, Fernando Bonassi, basado en el libro Lula, O Filho do Brasil, de Denise Paraná. Fotografía: Gustavo Hadba. Música: Antônio Pinto y Jaques Morelenbaum. Edición: Letícia Giffoni. Dirección de arte: Clóvis Bueno. 128 minutos. Apta para mayores de 13 años.
Nuestra opinión: regular

La increíble historia de vida de Lula Da Silva se merecía una película mejor, más interesante y profunda que Lula, el hijo de Brasil . Desde el humilde comienzo en el estado de Pernambuco hasta llegar a la dirigencia del sindicato de obreros metalúrgicos, cada episodio de la vida del presidente de Brasil es mostrado como si se tratara de un manual de historia escrito por su biógrafo oficial.

El relato comienza en una choza dónde nace Luiz Inacio, séptimo hijo de padres campesinos y analfabetos que más tarde mudan a toda su prole a Santos, en San Pablo. Allí, el espíritu luchador de la madre, doña Lindu, interpretada con maestría por Glória Pires, contrasta con la violencia y el alcoholismo del padre, un villano sin matices que persigue a sus hijos a golpes cuando descubre que van a la escuela.

De los humildes comienzos a la adultez con empleo y título de técnico tornero, según la película Lula va por la vida tranquilo a pesar de ser víctima del desempleo y un accidente de trabajo que mutila su mano. Así, aunque el film intenta mostrar al político bajo la luz más favorable, de hecho, el guión lo representa apático y poco interesado en la realidad de su país. Algo que cambiará cuando su primera esposa y su primogénito fallezcan y él comience a dedicarle todos sus esfuerzos al sindicato para evitar pensar en su tragedia.

Al actor debutante en cine Rui Ricardo Diaz le tocó la complicada tarea de interpretar al actual presidente de su país además de una figura de peso para la política internacional y el imaginario de toda una región. A pesar del desafío, Díaz logra un retrato creíble hasta donde el limitado y superficial guión y la poco inspirada tarea del director Fábio Barreto se lo permiten.

Más allá de la razonable dificultad de reproducir en un largometraje la vida de una persona pública en la plenitud, los realizadores de Lula , apenasaprovechan las posibilidades cinematográficas que esa vida les provee. Cuando lo hacen, como en la escena en la que Lula habla sin micrófono ante una multitud que repite sus palabras para que lo escuchen a la distancia, se puede vislumbrar la película que podría haber sido y no es.

Crítica do CLARÍN

Errores del amor ciego

Crítica “Lula, el hijo del Brasil” Es antes propaganda política que una buena película

Por Pablo Scholz

A veces, cuando se pretende homenajear a una figura, el resultado, en lugar de vanagloriarla, la destiñe. Es lo que sucede en Lula, el hijo del Brasil , rodada y estrenada en pleno auge de popularidad del líder brasileño, y cuyos déficits son superiores a algunas cuestiones propias de una megaproducción como ésta.

La película es un panegírico sobre Luis Inacio Lula da Silva, desde su nacimiento hasta que alcanza la primera magistratura del país vecino. Son cinco décadas también de historia brasileña, contada a grandes pinceladas con todos los clisés, y tratando de pivotear en distintos aspectos de la vida y trayectoria del líder metalúrgico. Se pasa por el abandono y el posterior maltrato del padre de Lula hacia él, su madre y sus numerosos hermanos (el propio Lula dijo, ante el estreno en Brasil, no recordar que su progenitor fuera tan violento), el viaje a San Pablo, su primer amor, las penurias económicas, inundaciones, el nacimiento de su hijo muerto y el deceso de su primera esposa, su casamiento, la relación con su madre, los compañeros del sindicato y el rápido ascenso político.

Es claro el deseo de Fábio Barreto, el director, por ensalzar a su protagonista, desde lo enérgico que lo pinta para comandar las masas hasta lo “canchero” que resulta al seducir a la que será su segunda esposa. La escena en la que Lula se saca de encima a un pretendiente de ella, es elocuente. Lo que no se ve es su ambición por presidir Brasil: sólo al final, con sobreimpresos, se cuenta que falló en tres intentos por ser electo. “Necesito tener ocupada mi cabeza” es todo lo que se le escucha decir, antes de postularse como primer secretario de su sindicato, luego de las muertes de su esposa e hijo. Están las huelgas, el golpe de Estado, la fuerte presencia de su madre, su devoción por el Corinthians, la cárcel y el acceso a la presidencia, todo enmarcado en una biopic partidista. Rui Ricardo Diaz no está mal interpretando a Lula, pero no logra levantar el entusiasmo en los 127 minutos que dura esta coproducción argentina brasileña (Costa Films, por nuestro país). Cuestión al margen, el filme se estrenó en Brasil este año, en el que se está a punto de elegir nuevo presidente tras dos mandatos de Lula. Vista como propaganda política, se entiende. Pero si no...

LA FICHA

Lula, el hijo del Brasil
Drama (Brasil, Argentina, 2010) 127’ SAM 13 Direccion Fábio Barreto Interpretes Rui Ricardo Diaz, Glória Piers salas Abasto, Cinemark Palermo, Showcase Belgrano
Regular

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